jueves, 23 de octubre de 2014

Canción

Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.

Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.

Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.

Eugenio Montejo.

viernes, 17 de octubre de 2014

Go all the way.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final, de lo contrario, no empieces siquiera.
Tal vez suponga perder novias, esposas, familia, trabajo, y quizá, la cabeza.
Tal vez suponga no comer durante tres o cuatro días.
Tal vez suponga helarte en el banco de un parque.
Tal vez suponga la cárcel.
Tal vez suponga humillación.
Tal vez suponga desdén, aislamiento...el aislamiento es el premio. Todo lo demás es para poner a prueba tu resistencia, tus autenticas ganas de hacerlo.Y lo harás, a pesar del rechazo y de las ínfimas probabilidades.Y será mejor que cualquier cosa que pudieras imaginar. Si vas a intentarlo, ve hasta el final. No existe una sensación igual. Estarás solo, con los dioses, y las noches arderán en llamas. Llevarás las riendas de la vida hasta la risa perfecta.
Es por lo único que vale la pena luchar.

Bukowski.


(Much better in english)

lunes, 19 de mayo de 2014

XII. Mordaza

Me deslizo sobre el borde de tu ausencia como una sombra.
Podría dejarme caer y desintegrarme en el olvido, pero
una ráfaga constante de suspiros me sujetan con fuerza a tus palabras.

El anhelo continuo de saberte vivo.
La ambición tan grande de saberte mío.

Toda la ilusión en la bruma de tu sonrisa,
toda la desdicha en el filo de tu mirada.
Como un sangriento cuchillo devorándome las entrañas,
sacudiéndome el alma desde el epicentro de la memoria,
sobornando mis sentidos, modificando mi subconsciente
para hacerlo tuyo, para hacerlo nuestro...
Y no morir en el intento.

Soñarte y escapar. Escapar y no ser.
No más que dos sombras.
No más que un recuerdo.

jueves, 3 de abril de 2014

Correlación antitética.

Tú tan como siempre, y yo...
yo tan como nunca.

Ojalá pudiera seguir escribiéndote versos tristes. Pero hay un dolor tan profundo, tan infinito, tan acantilado... que las palabras se ahogan en lágrimas antes de nacer. Sigo esperando tus manos. Maldita obsesión incierta. Me doblega. Y tus ojos. Malditos tus ojos, y tus manos, y tu sonrisa afilada, lista para morder. Maldito aquel día, aquella hora, aquella habitación perdida. Maldita realidad que me consume. Maldito tiempo.

Ojalá pudiera volver atrás y dejar de mirar aquellos calcetines a rayas mientras tu voz inquiría ansiosa, sutil. Imaginarte como un león enjaulado. Matarte con la ausencia, con la incertidumbre, con un NO. Romper aquella nota, tirarla por el desagüe, tragármela si hubiera hecho falta. Y haberla olvidado al instante, como si no hubiera existido jamás aquel roce de tus manos. Tus manos en mis manos.

Ojalá pudiera volver a mirarte a la cara sin sentir todo este peso. Sin ir dejando pedacitos de mí en tu espalda mientras te alejas. Y yo te miro. Y nada ocurre. Sin pensar en el maldito instante en que te escribí la primera palabra. Maldito y mil veces bendito. Estoy aquí, joder, ¡mírame! Sálvame del silencio. El silencio de mis noches. De esas noches en las que te pienso y me digo: "Cómo hemos cambiado". Y en cambio, la realidad es que estamos...

Tú tan como siempre, y yo...
yo tan como nunca.

viernes, 21 de marzo de 2014

¿Día de la poesía?

Dicen los eruditos que hoy, veintiuno de Marzo, es el día de la poesía. Algunos andan proclamando por ahí que, en ocasiones, la belleza reside en las palabras. No se dan cuenta de que la poesía se esconde en las esquinas, en la lluvia, en las alas que le dí al Hombre Pájaro, en el olor a libro viejo, en los labios de mi amor, en las manos de los desconocidos.

No voy a permitirme llenar el suelo de tinta como tantas otras veces, así que os dejo un poema que descubrí escondido en la puerta de uno de esos autobuses desde los que contemplo amaneceres y puestas de sol, y que me encantó por su sencillez, por lo mucho que me identifico con él en este momento.

Este poema no dice nada. 
No encuentro sus palabras. 
Es tan pequeño, tan sencillo, tan humilde, tan callado. 
No es para vosotros. 
Es mío solamente. 
Están en él mi padre, mi madre, mi otro hermano. 
Es un nudo de sangre caliente y apretado. 
—No se sabrá nunca 
lo que va por dentro de la sangre, 
son ríos de otra cosa-.
Este poema no admite palabras. 
No puede leerse. 
Es tan hondo. 
Dejadlo. 

María Cegarra.