Ésta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
Una gota del vino de la melancolía...
¿Vicios? Todos. Ninguno...
Retrato, Manual Machado [Fragmento]
lunes, 17 de noviembre de 2014
domingo, 16 de noviembre de 2014
Resaca poética.
"Y para hallar consonantes, los busco en dos bocas que se juntan; y estalla el beso, y escribo la estrofa, y entonces si veis mi alma, conoceréis a mi Musa".
El velo de la Reina Mab, Rubén Darío.
El velo de la Reina Mab, Rubén Darío.
jueves, 23 de octubre de 2014
Canción
Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.
Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.
Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.
Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.
Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.
Eugenio Montejo.
viernes, 17 de octubre de 2014
Go all the way.
Si vas a
intentarlo, ve hasta el final, de lo contrario, no empieces siquiera.
Tal vez
suponga perder novias, esposas, familia, trabajo, y quizá, la cabeza.
Tal vez
suponga no comer durante tres o cuatro días.
Tal vez
suponga helarte en el banco de un parque.
Tal vez
suponga la cárcel.
Tal vez
suponga humillación.
Tal vez
suponga desdén, aislamiento...el aislamiento es el premio. Todo lo
demás es para poner a prueba tu resistencia, tus autenticas ganas de hacerlo.Y
lo harás, a pesar del rechazo y de las ínfimas probabilidades.Y será mejor que
cualquier cosa que pudieras imaginar. Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
No existe una sensación igual. Estarás solo, con los dioses, y las noches
arderán en llamas. Llevarás las riendas de la vida hasta la risa perfecta.
Es
por lo único que vale la pena luchar.
Bukowski.
(Much better in english)
lunes, 19 de mayo de 2014
XII. Mordaza
Me deslizo sobre el borde de tu ausencia como una sombra.
Podría dejarme caer y desintegrarme en el olvido, pero
una ráfaga constante de suspiros me sujetan con fuerza a tus palabras.
El anhelo continuo de saberte vivo.
La ambición tan grande de saberte mío.
Toda la ilusión en la bruma de tu sonrisa,
toda la desdicha en el filo de tu mirada.
Como un sangriento cuchillo devorándome las entrañas,
sacudiéndome el alma desde el epicentro de la memoria,
sobornando mis sentidos, modificando mi subconsciente
para hacerlo tuyo, para hacerlo nuestro...
Y no morir en el intento.
Soñarte y escapar. Escapar y no ser.
No más que dos sombras.
No más que un recuerdo.
Podría dejarme caer y desintegrarme en el olvido, pero
una ráfaga constante de suspiros me sujetan con fuerza a tus palabras.
El anhelo continuo de saberte vivo.
La ambición tan grande de saberte mío.
Toda la ilusión en la bruma de tu sonrisa,
toda la desdicha en el filo de tu mirada.
Como un sangriento cuchillo devorándome las entrañas,
sacudiéndome el alma desde el epicentro de la memoria,
sobornando mis sentidos, modificando mi subconsciente
para hacerlo tuyo, para hacerlo nuestro...
Y no morir en el intento.
Soñarte y escapar. Escapar y no ser.
No más que dos sombras.
No más que un recuerdo.
jueves, 3 de abril de 2014
Correlación antitética.
Tú tan como siempre, y yo...
yo tan como nunca.
Ojalá pudiera seguir escribiéndote versos tristes. Pero hay un dolor tan profundo, tan infinito, tan acantilado... que las palabras se ahogan en lágrimas antes de nacer. Sigo esperando tus manos. Maldita obsesión incierta. Me doblega. Y tus ojos. Malditos tus ojos, y tus manos, y tu sonrisa afilada, lista para morder. Maldito aquel día, aquella hora, aquella habitación perdida. Maldita realidad que me consume. Maldito tiempo.
Ojalá pudiera volver atrás y dejar de mirar aquellos calcetines a rayas mientras tu voz inquiría ansiosa, sutil. Imaginarte como un león enjaulado. Matarte con la ausencia, con la incertidumbre, con un NO. Romper aquella nota, tirarla por el desagüe, tragármela si hubiera hecho falta. Y haberla olvidado al instante, como si no hubiera existido jamás aquel roce de tus manos. Tus manos en mis manos.
Ojalá pudiera volver a mirarte a la cara sin sentir todo este peso. Sin ir dejando pedacitos de mí en tu espalda mientras te alejas. Y yo te miro. Y nada ocurre. Sin pensar en el maldito instante en que te escribí la primera palabra. Maldito y mil veces bendito. Estoy aquí, joder, ¡mírame! Sálvame del silencio. El silencio de mis noches. De esas noches en las que te pienso y me digo: "Cómo hemos cambiado". Y en cambio, la realidad es que estamos...
Tú tan como siempre, y yo...
yo tan como nunca.
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