viernes, 26 de noviembre de 2021
Ausencia
domingo, 4 de abril de 2021
April is (still) the cruellest month
T. S. Elliot
Hay un laberinto en mi pecho.
Sus paredes, palabras de otros.
Hay un laberinto en mi pecho.
Y duele. No hay primavera.
Hay un laberinto en mi pecho,
y en abril florecen mis grietas.
domingo, 23 de agosto de 2020
Olivo verde.
Llueven en mi vientre y en mis manos
palabras de otros. Ciñen mis ojos
sus vendajes en este verano atemporal.
Apenas respiro.
Nacen labios que no callan,
se agrietan y sangran. Llega
el sabor metálico a mi boca.
Sus mentiras me ahogan.
No hay olivo verde ni escondite
donde guarecer esta incertidumbre
de días soleados y agua
que roza tus mejillas.
La herida es
demasiado profunda.
Nacen palabras púrpura
en tus labios. Susurros de sombras
que no se atreven a romper
esta incesante caída en vertical.
Llueven tus palabras y germinan
en mi vientre y en mis manos.
Florecen verdes ramas en mis ojos.
Y respiro.
sábado, 27 de junio de 2020
No me acostumbro.
Todavía abro tus mensajes con el corazón latiéndome en la garganta. Un corazón ardiendo. Ya no hay palabras nuevas, como si alguien las hubiera cortado de raíz. Y yo he sido la única en quedarme a repasar las faltas de ortografía.
Es cierto que no hay rencor. Solo un profundo vacío. Una nostalgia imperecedera. Miedo. Vergüenza. Un temblor incontrolable en la pierna izquierda. ¿Qué hago aquí? Tan cerca y tan lejos de tus manos. Eres inalcanzable.
Hay noches en las que no puedo soportar la oscuridad. Me hago pequeña en mi lado de la cama, aferrada a la almohada, suspirando en cada rayo que se cuela por la persiana. Hay algo roto en mí. Y no es el corazón, sino las entrañas.
¿Por qué no supimos poner nombre a todo aquello? Habría sido más fácil. ¿Quizá no quisimos? Habría perdido la magia... O no.
Quiero creer que ya no te escribo. Y cada vez que se me cuela una página en blanco no puedo más que llenarla de tus recuerdos, de mis dudas, de
Porque pese a la ausencia, una suave calidez se apodera de todo mi cuerpo cuando creo cruzarme contigo, cuando imagino verte a lo lejos. Se me dibuja una sonrisa en los labios. Y solo tengo palabras de cariño que mueren en el silencio de tu mirada. Porque nunca eres tú, excepto en mis sueños.
Pero no sufras, cada año guardo un poquito más lejos tu nombre. Y aunque el vacío no disminuya, sus canciones son un bálsamo que ninguna de mis caricias podrá pagar.
No me acostumbro. No me acostumbro a que "solo" ya no lleve tilde. Joder, no me acostumbro a estar sin ti. No, mierda. Ojalá me leas. Porque este vacío está lleno de tus palabras.
sábado, 16 de noviembre de 2019
Hello, I'm still here.
Me miro al espejo con la melodía invisible clavada en los tímpanos. Soy yo, y otra. Sigo siendo yo, en otro cuerpo. Mi cadera es más ancha, y hay curvas que antes no existían. Me dibujo con las yemas de los dedos, despacio. Mis manos ya casi nunca están frías. Mis pechos todavía son firmes. Y en mi frente solo ha nacido un nuevo surco. Pero alrededor de mis ojos hay más arrugas que nunca. Y las gafas hacen que cada vez se vean más y más pequeños.
Esta soy yo y no soy yo. Soy yo en otra yo. Qué inevitable.
Pero sigo aquí. Luchando por reconocerme en esta piel. Mis labios son cada vez más ásperos, pero todavía conservo la voz. Y los mismos sueños. Ojalá sepas reconocerme en esta nueva yo.
De pronto, el nombre de la canción. Y el ayer se me empaña en el cristal. Ya solo hay recuerdos.
miércoles, 30 de octubre de 2019
Our lives have just begun.
siempre veinticinco minutos de motor, pero
nunca es igual.
Llego con el sopor del mediodía.
A contar cuentos.
A repasar léxico, morfología.
A escuchar traviesos susurros.
Antes me iba al anochecer.
Y veía las nubes color violeta caer sobre las cinco colinas.
Ahora al llegar ya solo veo sus siluetas.
Ahora más que nunca tengo tierra, tengo ancla.
Pero todos los días vengo aquí a la orillita del mar y respiro.
Oigo risas. Los lápices caer. Las hojas -de los árboles, de los cuadernos-.
Y el mar.
No acaba mi sonrisa ante tantos "profesora",
no me cabe tanta felicidad.