domingo, 4 de abril de 2021

April is (still) the cruellest month

 April is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain.

T. S. Elliot

Hay un laberinto en mi pecho.

Sus paredes, palabras de otros.


Hay un laberinto en mi pecho.

Y duele. No hay primavera.


Hay un laberinto en mi pecho,

y en abril florecen mis grietas.

domingo, 23 de agosto de 2020

Olivo verde.

 Llueven en mi vientre y en mis manos

palabras de otros. Ciñen mis ojos

sus vendajes en este verano atemporal.

Apenas respiro.


Nacen labios que no callan,

se agrietan y sangran. Llega

el sabor metálico a mi boca.

Sus mentiras me ahogan.


No hay olivo verde ni escondite

donde guarecer esta incertidumbre

de días soleados y agua

que roza tus mejillas.


La herida es

demasiado profunda.


Nacen palabras púrpura

en tus labios. Susurros de sombras

que no se atreven a romper

esta incesante caída en vertical.


Llueven tus palabras y germinan

en mi vientre y en mis manos.

Florecen verdes ramas en mis ojos.

Y respiro.

sábado, 27 de junio de 2020

No me acostumbro.

Deseé alguna vez que un poeta me amase

Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo,
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos,
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.

Chantal Maillard, Semillas para un cuerpo (1988).



Todavía abro tus mensajes con el corazón latiéndome en la garganta. Un corazón ardiendo. Ya no hay palabras nuevas, como si alguien las hubiera cortado de raíz. Y yo he sido la única en quedarme a repasar las faltas de ortografía.

Es cierto que no hay rencor. Solo un profundo vacío. Una nostalgia imperecedera. Miedo. Vergüenza. Un temblor incontrolable en la pierna izquierda. ¿Qué hago aquí? Tan cerca y tan lejos de tus manos. Eres inalcanzable.

Hay noches en las que no puedo soportar la oscuridad. Me hago pequeña en mi lado de la cama, aferrada a la almohada, suspirando en cada rayo que se cuela por la persiana. Hay algo roto en mí. Y no es el corazón, sino las entrañas.

¿Por qué no supimos poner nombre a todo aquello? Habría sido más fácil. ¿Quizá no quisimos? Habría perdido la magia... O no.

Quiero creer que ya no te escribo. Y cada vez que se me cuela una página en blanco no puedo más que llenarla de tus recuerdos, de mis dudas, de nosotros ti. Solo reconoceré una vez más que cada palabra es tuya. Escrita desde las entrañas, desde donde se quiere de verdad.

Porque pese a la ausencia, una suave calidez se apodera de todo mi cuerpo cuando creo cruzarme contigo, cuando imagino verte a lo lejos. Se me dibuja una sonrisa en los labios. Y solo tengo palabras de cariño que mueren en el silencio de tu mirada. Porque nunca eres tú, excepto en mis sueños.

Pero no sufras, cada año guardo un poquito más lejos tu nombre. Y aunque el vacío no disminuya, sus canciones son un bálsamo que ninguna de mis caricias podrá pagar.

No me acostumbro. No me acostumbro a que "solo" ya no lleve tilde. Joder, no me acostumbro a estar sin ti. No, mierda. Ojalá me leas. Porque este vacío está lleno de tus palabras.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Hello, I'm still here.

Hay un recuerdo que se desliza ante mis ojos en los días de viento. En él no hay más que olor a papel y tinta. Letras que no consigo descifrar y una canción. Quizá una pincelada de nostalgia, de adolescencia. De otro cuerpo y otras manos más ágiles.

Me miro al espejo con la melodía invisible clavada en los tímpanos. Soy yo, y otra. Sigo siendo yo, en otro cuerpo. Mi cadera es más ancha, y hay curvas que antes no existían. Me dibujo con las yemas de los dedos, despacio. Mis manos ya casi nunca están frías. Mis pechos todavía son firmes. Y en mi frente solo ha nacido un nuevo surco. Pero alrededor de mis ojos hay más arrugas que nunca. Y las gafas hacen que cada vez se vean más y más pequeños.

Esta soy yo y no soy yo. Soy yo en otra yo. Qué inevitable.

Pero sigo aquí. Luchando por reconocerme en esta piel. Mis labios son cada vez más ásperos, pero todavía conservo la voz. Y los mismos sueños. Ojalá sepas reconocerme en esta nueva yo.

De pronto, el nombre de la canción. Y el ayer se me empaña en el cristal. Ya solo hay recuerdos.


miércoles, 30 de octubre de 2019

Our lives have just begun.

Cada día hago el mismo recorrido:
siempre veinticinco minutos de motor, pero
nunca es igual.
Llego con el sopor del mediodía.
A contar cuentos.
A repasar léxico, morfología.
A escuchar traviesos susurros.

Antes me iba al anochecer.
Y veía las nubes color violeta caer sobre las cinco colinas.
Ahora al llegar ya solo veo sus siluetas.
Ahora más que nunca tengo tierra, tengo ancla.

Pero todos los días vengo aquí a la orillita del mar y respiro.
Oigo risas. Los lápices caer. Las hojas -de los árboles, de los cuadernos-.
Y el mar.

No acaba mi sonrisa ante tantos "profesora",
no me cabe tanta felicidad.

domingo, 18 de noviembre de 2018

XXIII

No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada;
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.

Antonio Machado.

domingo, 23 de septiembre de 2018

El pulmón izquierdo.

Sigo respirando a través del agujero que dejaste en mi pulmón izquierdo.
De cuando en cuando se tapona y toso.
El olor a tierra mojada, a libro viejo y a tus fotografías ya no curan.
A veces releo tus cartas mientras acaricio la hendidura en mi pecho.
Ya no escuece. Y yo sigo adelante. A través de él, a través de ti, contigo.